Planeta Cereza

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jueves, 31 de octubre de 2019

Dedos de bruja







Llegados a este momento del año toca discutir un poquito sobre Halloween. Sinceramente a mí me aburre un poco tener que estar discutiendo siempre de lo mismo, y con los mismos. Cada vez que publico una receta con temática Halloween (calabazas, catrinas, ataúdes, esqueletos... ) o subo fotos mías y de mi familia terroríficamente disfrazados, no hay año en el que no me encuentre con toda una legión de detractores publicando también en todas las redes sociales que si el “jalogüín” es una celebración importada de Estados Unidos (ni que a lo largo de la historia no estuviese esta repleta intercambios culturales), que si cogemos todas las modas de otros países y no son nuestras, que si celebrar Halloween aquí es como sacar el Cristo de los faroles allí, que si esto que si lo otro… y a mí siempre me cae algo, claro. Zas, zas, por cualquier lado. Si no en público, en privado, siempre me toca discutir con alguien, como si tuviera que estar excusándome y pidiendo perdón porque me guste Halloween.


Todos las culturas y sociedades constantemente adoptan tradiciones y festividades de otras: graduaciones escolares con toga y birrete, Papá Noel que casi ni existía aquí cuando yo era pequeña... por nombrar algunas, y nadie dice nada. Bueno, siempre hay quien sí. Pero qué sería del mundo sin estos y otros intercambios más serios. En fin, pues me gusta Halloween y ya está. Lo he disfrutado mucho con mis niños y con mis amigas, nos hemos disfrazado, nos hemos divertido y no trato de imponérselo a nadie. ¡¡ Allá cada cual !! Vive y deja vivir y si no muere y deja morir.  No me importa estar de este lado en Halloween, yo voy a celebrar lo que yo crea, siempre que quiera, por supuesto, pero en este caso es que ni creo que esté celebrando nada, solo aprovecho que es Halloween, como tantos otros, para tener un rato de diversión. Aunque muchos hagan caja con la venta y consumo de productos Halloween al estilo americano, que por cierto Halloween tampoco es americano, a mí me da igual, ni que fueran los únicos. Y cansada estoy de defender por otro lado la tradición europea de esta festividad, que no lo digo yo, “lo dicen los libros” y ya todo el mundo lo sabe o han leído en algún lugar el origen celta de esta festividad pagana y bla, bla, bla….
¡¡ Qué aburrimiento !! Con lo divertido que es halloween en sí.


Mis hijos ya son mayores y ya no se disfrazan ni piden caramelos por las casas, están a otro rollo que da más miedo aun, y a mí ya me da un poco de corte disfrazarme de enfermera sangrienta, esqueleto o bruja y dar vueltas por mi portal yo sola, llamando a las puertas de mis vecinos y pareciendo que en vez de caramelos o dulces voy a pedir medio limón, un litro de leche o un huevo que me hace falta. Mejor esa noche me quedo en casa y me pongo a enredar un rato en la cocina.







Así que para este Halloween, y con antelación esta vez, he decidido hacer unos escalofriantes y horripilantes "dedos de bruja". Huesudos, bien cortaditos a cuchillo, sangrientos… dedos asquerosos y terroríficos que realmente son deliciosas galletas con almendras, muy típicos en esta fecha, famosos entre el público infantil, más baratos y menos empalagos que los huesitos de santo que se realizan en muchas zonas de España con motivo de la celebración del Día de Todos los Santos, y que a mí me parecen también un poco siniestros.

Los dedos de bruja son un clásico entre las recetas que se hacen en estos días pero creo que no tienen tradición ninguna, por lo menos en España No son un dulce tradicional de ninguna zona solo responden a la iconografía propia de Halloween, resultan simplemente divertidos para los niños y no tienen detrás la larga tradición de los huesitos de santo, hechos con mazapán y dulce de yema, que se conocen desde el siglo XVII. Los dedos de bruja son galletas y tienen los ingredientes comunes de estas: harina, azúcar, mantequilla y huevo, más un poquito de "sangre". Son muy sencillos de elaborar y aparte de que están muy ricos otra cosa buena que tiene esta receta es que no hay que esmerarse mucho, cuanto más feos te queden... mejor.



DEDOS DE BRUJA


Ingredientes:

- 300 gramos de harina de repostería
- 150 gramos de azúcar (100 gr azúcar blanco más 50 gr azúcar glass)
- 100 gramos de mantequilla
- 1 huevo
- 1 cucharadita de aroma de vainilla
- almendras para decorar (uñas)
- mermelada de frambuesa para decorar (sangre)







1. En un bol o en el propio cuenco de la batidora/amasadora batir la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar.

2. A continuación incorporar el huevo entero y la vainilla. Seguir batiendo.

3. Cuando la mezcla esté ligada, ir añadiendo la harina tamizada poco a poco. Tendrás que cambiar las varillas por la pala amasadora si lo haces con la máquina porque la masa se va volviendo más dura y consistente. Si no amasar la masa a mano durante unos minutos. Si la masa está muy compacta se puede aligerar un poco con un chorrito de leche.

4. Dejar reposar la masa en el refrigerador, envuelta en papel film, durante 30 minutos aproximadamente.

5. Formar finos pirulíes con forma de dedo. Pegar la almendra mojada en la mermelada a modo de uñas, hacer con un cuchillo unas pequeñas rayitas en los nudillos y poner algo más de mermelada donde empieza en dedo para simular la sangre del corte.

6. Refrigerar los dedos durante media hora o una hora para que conserven la forma. 

7. Hornear durante 12/15 minutos a 180 grados centígrados en el horno precalentado.

8. Sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.








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viernes, 18 de octubre de 2019

Pan de calabaza (panecillos)






¡¡ Mira que existirán variedades de panes a lo largo de toda la geografía mundial !! De todo tipo, de todas clases, elaborados con diversas harinas, con distintas formas y con diferentes modos de cocción. Y todos están, o estarán, pienso, porque no los he probado todos, bien buenos. Hasta los panes “malos”, esos que venden en supermercados o tiendas bazares, ultracongelados, precocinados y de poca calidad, me parece que están ricos (sobre todo si están acompañados de un poquito de jamón o cualquier otra cosilla para picar) al menos para mí, que soy una apasionada del pan.

Me encanta el pan, cualquier tipo de pan y hasta me atrevo a hacerlo en casa, a mano y a máquina. No me sale demasiado mal para no ser una experta panadera, bastante comibles y con muy buena pinta todos los que he cocinado hasta ahora. No lo hago todos los días, que ya me gustaría, porque elaborar pan casero lleva su tiempo y no dispongo a diario de esas horas que requiere el levado y el horneado de la masa, pero lo que sí tengo a diario es mucha hambre de pan, pero que mucha !!

El pasado miércoles fue el Día Mundial del Pan (World Bread Day). Desde hace 14 años se celebra el día del pan el 16 de octubre para promocionar el valor del pan como alimento esencial en la dieta variada y saludable y promover su consumo. No estoy muy segura de que sean 14 años, ya que no he podido encontrar la fecha exacta de la primera celebración de este día, pero creo que el primer día mundial del pan que se celebró fue en 2006 y fue promovido, según multitud de páginas web que he consultado, por la Federación Internacional del Panadero, organización que tampoco he encontrado como tal y a la que solo encuentro referida como la Unión Internacional de Panadería y Panadería Pastelería (UIB).  Lo digo porque a mí me gusta siempre llamar a las cosas por su nombre: al pan, pan, y al vino, vino.







La Unión Internacional de Panadería y Panadería Pastelería, (Union Internationale de la Boulangerie et de la Boulangerie-Pâtisserie, International Union of Bakers and Confectioners) tiene su sede en Madrid, en la sede de CEOPAN, la Confederación Española de Organizaciones de Panadería, que es una Asociación Patronal, sin ánimo de lucro, que integra en su seno a las 52 Asociaciones y Gremios de fabricantes y expendedores de Pan Tradicional existentes en España y que tiene entre sus objetivos la promoción del consumo de productos de panadería. La UIB, que agrupa 29 países, otros 10 observadores, unas 300.000 empresas y alrededor de cuatro millones de trabajadores en todo el mundo, organiza todos los años, el día 16 de octubre, el Día Mundial del Pan, con multitud de eventos y actividades en muchas localidades, para resaltar la importancia del pan en cualquier dieta de alimentación equilibrada.

No hace falta que sea el Día Mundial del Pan para hornear pan en casa, ni siquiera que sea el Día del Pan Casero que se celebra desde los años 80 en EEUU el 17 de noviembre, lo que ocurre es que yo aprovecho cualquier celebración para celebrar cualquier cosa. Nadie necesita ninguna habilidad especial ni ninguna excusa para cocinar un pan casero, ni Navidad, ni Semana Santa, ni ninguna otra fecha señalada, pues el pan es un alimento básico, muy nutritivo que se come a diario en cualquier cultura desde tiempos inmemoriales. Su elaboración es conocida desde la prehistoria y en todas las civilizaciones. Además se cree que es uno de los primeros alimentos elaborados de la historia de los alimentos. En un principio solo era una masa de cereales machacados y agua, pues no se conocía aun la harina refinada, cuyo invento, el del pan en sí, algunas anécdotas refieren como casual, pero el pan siempre ha estado ligado a la evolución del hombre y es por ello que ha llegado a nuestros días en un formato más elaborado, con legislación propia y con toda una industria panadera detrás que convive con el furor del pan artesano y las formas artesanales y tradicionales de hacer pan.







PAN DE CALABAZA (panecillos):


El pan es en esencia una mezcla de harina, agua, levadura y sal, amasada, fermentada y horneada. Pero a este pan que comparto hoy le he incorporado otros ingredientes. Como estamos en otoño, aunque casi no lo parezca, he añadido calabaza, uno de los productos otoñales por excelencia, y el resultado ha sido sabrosísimo. La calabaza le ha dado al pan un sabor único. Es la primera vez que hago estos panecillos tan esponjosos y la receta que he seguido es la que ha publicado en youtube el canal Miel House (gracias desde aquí por compartir este vídeo tan claramente explicado) Y la he seguido tal cual, solo con un par de variaciones: aunque me gusta meter las manos en la masa lo amasé en la amasadora y también bajé un poco el tiempo y la temperatura del horneado porque veía que se me quemaban. ¿¿ Me podían haber quedado mejor ?? Pues sí, al menos me han quedado menos penosos que las fotografías que acompaño, que cada vez las hago con más prisas y menos cuidado, pero como están tan buenos los repetiré muchas más veces.


INGREDIENTES:

Para el Fermento:
- 125 ml o media taza de leche, a temperatura ambiente 
- 5 gramos de levadura seca de panadería 
- media cucharadita (de las de postre) de harina
- media cucharadita (de las de postre) de azúcar

Para la masa: 
- 450 gramos de harina de múltiples usos, tamizada
- 150 gramos de calabaza cocida, asada… en puré
- 1 huevo
- 2 cucharadas de aceite
- 1 cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal


1. Empezamos preparando un fermento en una taza o cuenco con 125 mililitros de leche a temperatura ambiente, 5 gramos de levadura seca de panadería, media cucharadita de harina y otra media de azúcar. Remover, tapar con papel film y dejar reposar unos 15 minutos aproximadamente o hasta que fermente.

2. En un bol disponer el puré de calabaza, que puede ser asada o cocida (yo la hice en el microondas: cortada en dados, tapada con papel film un poco pinchado, 5-10 minutos según la cantidad y luego pasada por la minipimer), dos cucharadas de aceite, 1 huevo entero y una cucharadita de azúcar. Mezclar bien.

3. En el propio vaso de la amasadora (tipo Kitchen Aid) poner los 450 gramos de la harina tamizada. En el centro hacer un pequeño hueco para echar la mezcla de la calabaza y el fermento. Añadir también  una cucharadita de sal pero en los bordes del recipiente, sobre la harina, que no toque los otros ingredientes. Ligar un poco con las manos o con una espátula y amasar unos minutos en la amasadora.

4. Cuando la masa esté ya lista sacarla del vaso de la amasadora, hacer como un bollo de forma redonda y dejarla reposar para que leve alrededor de una hora. Si la cocina está muy fría pues un poco más. Es una masa muy elástica y pegajosa, hay que ayudarse un poco enharinándonos las manos.

5. Una vez levada la masa a continuación hay que sacarla del bol, hacer una especie de rulo con ella y partirla en porciones. Yo hice 10 porciones y quizá quedan algo grandes, mejor hacerlas más pequeñas que creo que quedaran más bonitas y más redonditas. Con cada una de ellas hacer un bollito dándoles forma redondeada, disponer en la bandeja del horno sobre un papel sulfurizado y aplastarlas ligeramente con la mano. Con unas tijeras enharinadas realizar unos pequeños cortes, 8 cortes, para hacer las estrías de la calabaza y dejarlas levar por segunda vez en la bandeja una media hora, tapadas con un paño que no pese para permitirlo. Una vez que hayan levado, con la ayuda de un dedo se les hace un pequeño hundimiento en el centro.

6. Hornear 15 minutos en el horno precalentado a 220 grados centígrados. Como dije antes, bajé un poco la temperatura y también un par de minutos en la segunda hornada (siempre que hago algo por primera vez intento hacer una prueba primero) porque vi que se me estaban tostando mucho.

7. Sacarlas del horno y untar un poco de mantequilla por la superficie para que se quede más blandita.

8. El resultado son unos bollitos de pan con sabor a calabaza muy tiernos y esponjosos, ideales para hacer en cualquier momento, de una manera bastante rápida, y perfectos para fiestas o meriendas de Halloween.



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viernes, 11 de octubre de 2019

Videojuegos: los dos lados de la pantalla





Quien tenga en casa a un adolescente, principalmente masculino, aunque no necesariamente, sabe lo que significa la palabra “videojuegos”. En mi caso, y en mi casa, esta palabra, u otras relacionadas con esta como jugar, playstation, partida, pantalla… suelen decirse casi a diario, muchas veces, y en un contexto de frases algo subidas del tono en el que normalmente hablo: “por favor, apaga ya”, “quita la play, por favor”, “acaba la partida y ya”, “qué parte de apaga ya no has entendido”, “te lo digo por última vez, quita la play”, “quién te ha dado permiso”, “llevas dos horas jugando, ponte a estudiar”, “te ordeno que apagues”… Y la réplica a estas siempre es la misma: "sí..., sí..., voy..., voy..., sí, ya voy..., que ya voy..., espera que termine la partida..., que ya voy pesada..." Así, como sin inmutarse. A veces pienso si no sería mejor hacer caso de la frase “si no puedes con el enemigo, únete a él” y empezar a jugar yo también, al Fornite, al GTA, al MInecraft, A la NBA o al FIFA 19, igual aprendo, le fundo, se aburre y se pone a estudiar la tabla periódica de los elementos, por ejemplo. 






En un intento de despegarle un rato del monitor, el pasado fin de semana me llevé a mi adolescente engañado a ver la exposición “Videojuegos: los dos lados de la pantalla”, para que viese que no todo en la vida, ni siquiera en los videojuegos, es jugar, a pesar de que estos se hayan convertido en solo 50 años en el principal producto de entretenimiento global de todos cuantos existen, por encima de la música o el cine, con un volumen de facturación superior a al de estas dos industrias. No vale, cuando te preguntan ¿ qué quieres ser de mayor ? Contestar “me gustan los videojuegos”, porque en el mundo de los videojuegos participan muchas más personas a parte del que juega: diseñadores, dibujantes, guionistas, programadores, matemáticos, analistas, artistas, músicos, ingenieros de imagen y sonido… sin contar con la parte comercial, la publicidad etc. Habrá que ir pensando en dejar de jugar un rato y estudiar algo relacionado con todo esto, digo yo. 











Con un enfoque puesto en hacernos reflexionar sobre el papel del videojuego en nuestra sociedad como manifestación cultural y como reflejo de esta, la exposición “Videojuegos: los dos lados de la pantalla” se divide en tres ejes: “Dentro de la pantalla”, donde se muestra el proceso de desarrollo del videojuego, “Fuera de la pantalla” donde se analiza la repercusión y el impacto de los videojuegos en nuestra sociedad fuera de los límites del mundo virtual, la interacción de los jugadores … y un tercer eje, al que puedes dedicar un buen rato si no hay mucha gente, que sirve de conexión entre los anteriores y es el espacio central "jugable" donde puedes tomar contacto con los dispositivos que te harán viajar virtualmente de este lado de la pantalla al otro.     










Decía antes que le llevé engañado porque mi pobre adolescente, que ya se olía que ese día no iba a tocar la play, se pensaba que íbamos a una exposición de pintura del Renacimiento y solo accedió, a pesar de que le gusta bastante el Arte en general, porque le prometí ir a comer después a Yatai Market, el mercado de street food asíática. Le tenía ganado. Llevarle a una exposición como esta, en la que no se presentan las últimas novedades del mercado del videojuego y a la que no se va a jugar precisamente (aunque si que se juega bastante si vas pronto) en los mismos días en los que se estaba celebrando la feria del videojuego, electrónica y ocio Madrid Games Week, hasta a mí misma me parece un poco como una jugarreta, un poco arriesgado cuando él sabía que muchos de sus amigos estarían en la MGW, y yo veía que el cabreo iba a ser de tal calibre que luego acabaría tirándome el ramen, los noodles y los udon a la cabeza (en su imaginación, claro), pero la verdad es que salió encantado de la Fundación Espacio Telefónica. No puso mala cara cuando se vio en la puerta, todas las exposiciones que hemos visto allí le han parecido siempre muy interesantes y le han gustado mucho. Nada más entrar, a la izquierda, una sección “Ciencia y videojuegos” afirmaba que diversos estudios neurocientíficos confirman datos de la mejora de diferentes áreas del cerebro debido al uso continuado de los videojuegos y explicaba también su aplicación o empleo en actividades sanitarias y científicas: rehabilitación, estudios, simulaciones, formación de personal…  “¡¡ No ves mamá que los videojuegos no son malos !!”. Empezábamos más que bien.











“Videojuegos: los dos lados de la pantalla” se podrá visitar hasta el 12 de enero de 2020. Dentro de las actividades de difusión cultural durante estos meses se pueden encontrar distintos talleres y seminarios para escolares y adultos, visitas comentadas con y sin reserva previa, así como otro tipo de actividades paralelas como concurso de imágenes en Instagram, documentales y encuentros. Toda la info, las reservas o inscripciones a través de espacio.fundaciontelefónica.com







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viernes, 19 de abril de 2019

Galletas Oso Panda






Menuda pandilla !! Es difícil que podamos encontar en alguna ocasión un conjunto así de numeroso de osos panda juntos ya que el oso panda gigante es un animal muy solitario que no lleva nada bien que haya otros osos adultos en su territorio o espacio vital. Esto sobre todo les pasa a las hembras. Yo las entiendo, considerando mi cocina como uno de los espacios donde paso más tiempo después de mi lugar de trabajo, tampoco quiero a nadie allí que enrede mientras yo hago, por ejemplo, galletas de chocolate, así que cierro la puerta y mantengo a mis pequeños cachorros al otro lado de esta, esperando a que termine para rebañar las sobras. Pero como estos de la foto no son osos adultos sino ositos y además son de mentira, los agrupo a mi antojo y después... me los como, porque son muy monos y además muy ricos.



Con las cantidades de ingredientes que utilizo para hacer estas galletas de chocolate salen unos 50 o 60 Chu-lines. Alguna vez me había preguntado si a Chu-lin, el primer oso panda nacido en cautividad fuera de China y que nació el 4 de septiembre de 1982 en el zoológico de la Casa de Campo de Madrid, se le puso ese nombre por la manera castiza de llamar a los madrileños que tenemos fama de ser muy chulitos. Aunque el nombre Chu-Lin  tiene un significado chino y quiere decir "tesoro entre bambues" parece ser que sí, que se eligió este nombre en honor a su procedencia china y a su lugar de nacimiento. Chu-lin era un auténtico chulapo !! En casa hemos puesto nombre a todas las galletas. Tengo tres moldes de osito de cuerpo entero más uno de solo la cabeza más 4 caritas diferentes. Esto da lugar a un montón de combinaciones por lo que tenemos nombre para casi todos: Chu-lin; Shao Shao, la mamá de Chu-lin, que fue un regalo del gobierno chino a los Reyes de España en visita oficial en el país en 1978 junto con Chang Chang, el papá adoptivo; Chia Chia, el papá biológico londinense; Po y De De, los gemelos que nacieron también en Madrid en 2010; Xing Bao, que es la cuarta cría de oso panda nacida en Madrid en 2013, los trillizos chinos Meng Meng, Shuai Shuai y Ku ku (la adorable, el guapo y el guay) ...










Chu-lin, el osito panda tierno, adorable y amoroso que marcó la infancia de muchos niños españoles (la mía no que me pilló ya casi saliendo de copas) falleció de forma repentina a los 13 años de edad. Le faltaron 12 para llegar a la media de 25 años que suelen vivir estos animales, y 12 días también faltan (hoy, 17 de abril, que es cuando estoy redactando esto) para que se cumpla aniversario de su muerte, ya hace 22 años que nos dejó pero sigue siendo recordado por muchos. Cada vez que llega una fecha señalada, Navidad, Semana Santa, Día de los enamorados, Halloween... suelo hacer alguna receta de repostería para publicar en el blog, no tanto para celebrar la ocasión, más bien es la excusa. Esta vez me pilló Semana Santa sin tener nada pensado y se me ocurrió utilizar uno de esos moldes que de vez en cuando compro por internet y los dejo para "mejor ocasión". 

Galletas de chocolate he hecho varias veces, con distintas recetas, con azúcar moreno, con azúcar glass, con levadura, sin levadura, con más harina, con menos harina, con vainilla, con Nutella... Aunque me gustan más las galletas de mantequilla, las que saben a galletas danesas, estás de chocolate están muy buenas. Me pasó la receta una amiga y es la primera vez que las hago. Repetiré !! Son unas galletas sencillas de hacer, solo decoradas con fondant para hacer la parte blanca aunque se pueden hacer con la masa sin chocolatear, muy bonitas, ideales para regalar. Una idea muy divertida y muy chula !!








GALLETAS PANDA DE CHOCOLATE.


Ingredientes:


- 200 gramos de mantequilla blanda

- 200 gramos de azúcar glass

- 1 huevo grande

- 400 gramos de harina normal

- 50 gramos de cacao en polvo tipo valor

- una pizca de sal

- un chorrito de leche para ligar la masa



Preparación:


1. Batir en un bol la mantequilla blandita, sin derretir, a punto pomada, junto con el azúcar glass

2. Cuando la mezcla sea homogénea añadir el huevo entero y seguir batiendo

3. Vamos incorporando la harina, tamizada y mezclada con la sal y el cacao, poco a poco. En este punto cambio el accesorio de la batidora y pongo el de amasar ya que es bastante cantidad de harina y la masa requiere amasado. Si se queda muy desmigada añadir un chorrito de leche para ligarla o terminar con las manos

4. Estirar la masa con el rodillo entre dos papeles sulfurizados de horno y dejarla con un grosor de unos 5 milímetros. Dejarla reposar en la nevera por lo menos media hora o una hora para que enfríe y se pueda cortar mejor

5. Cortar con los moldes cortapastas y disponer sobre un papel en la bandeja de horno. Volver a meter en la nevera para que las galletas queden duras y no pierdan su forma

6. Hornear 10-12 minutos en horno precalentado a 180 grados centígrados

7. Dejar enfriar sobre una rejilla y una vez frías decorar con el fondant blanco. Los moldes de las galletas de oso panda también traen la opción para cortar y marcar las caritas y las barriguitas. Pegar el fondant a la galleta humedeciéndolo con un poquito de agua.











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viernes, 8 de marzo de 2019

La Vie en Rose






El color rosa, en cualquiera de sus tonos y matices, es el protagonista absoluto de la exposición temporal "LA VIE EN ROSE" que se puede ver todavía, durante dos fines de semana más, en el Museo del Traje del Madrid. Aunque en la información que os hayáis podido encontrar sobre la muestra pusiera que la exposición se clausuraba el  día 3 de marzo, al final se ha prorrogado hasta el día 17 del mismo mes, menos mal, porque así aun tenemos tiempo, vosotros de visitarla, si es que aún no lo habéis hecho y yo de publicar hoy unas cuantas fotos de mi visita a la exposición.  


Fui a ver La Vie en Rose durante mis vacaciones de Navidad. Una exposición dedicada al color rosa es algo que no podía pasar desapercibido en un blog color rosa cereza. Por supuesto !! Pensé en publicar algo sobre ella como última entrada de 2018 para terminar el año, o hacerlo, por el contrario, para empezar el año nuevo, pero ahí ha estado reposando, como tantas cosas que tengo a medias, esperando que tuviese un momento para hacerlo y casi, casi, se me pasa.


Rosa, un color bonito, luminoso, positivo, simbólico, cursi, romántico, sentimental, provocador, subversivo, rebelde, revolucionario, erótico, popular… femenino. Ojo, que esto último no es desde siempre sino desde hace pocas décadas. Una sección acerca de esta connotación podemos ver en la exposición entre otras cosas. Mucho se puede decir de este color que, desde la Antigüedad y hasta nuestros días, ha levantado multitud de sensaciones y connotaciones distintas, y mucho podemos aprender visitando La Vie en Rose, una muestra que recoge el uso y la evolución del color rosa en la moda, en la estética y en la sociedad a lo largo de los siglos. Muy interesante !!!
























LA VIE EN ROSE
16 noviembre 2018 - 3 marzo 2019 (prorrogada hasta el 17 de marzo)

MUSEO DEL TRAJE
Av. Juan de Herrera, 2
28040 - Madrid

HORARIO DEL MUSEO
Laborables, de martes a sábado: 9:30 - 19:00 h
Domingos y festivos: 10:00 - 15:00 h
Cerrado: todos los lunes del año, 1 y 6
de enero, 1 de mayo y 24, 25 y 31 de diciembre.
Taquilla: cierra 30 minutos antes del cierre del Museo
Entrada gratuita a la exposición temporal




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viernes, 15 de febrero de 2019

La Real Cocina. Las cocinas del Palacio Real de Madrid.





A los que nos gusta enredar en la cocina nos da un poco igual que esta sea propia o ajena. Supongo que todos preferimos la propia, por aquello de que en ella tenemos todas nuestras cosas y organizadas a nuestro modo, pero algunos de nosotros envidiamos, al menos yo, cocinar o mejor tener una de esas cocinas enormes que salen en los programas de televisión, repletas de armarios, de utensilios y electrodomésticos súper modernos, con todo lo que necesitas para elaborar todo lo que se te ocurra porque sale de la nada como por arte de magia, con unas encimeras lo suficientemente grandes como para subirse y dar una clase de baile y además con una isla en medio... Cocinas paradisíacas !! Vamos, lo que yo no tengo, ni he tenido, ni creo que tenga nunca.

Si algún día me tocase la lotería, he pensado alguna vez, tendría una cocina como la de un palacio. Eso suponiendo que supiese (que hasta ahora no lo he sabido) como eran o son las cocinas de los palacios, ya que no son lugares que frecuento habitualmente, pero adivino que estas son bastante grandes. La cocina del Palacio Real de Madrid, la Real Cocina, que acabo de conocer, es efectivamente grande, enorme como es de imaginar, y también a mi entender muy bonita. Es una cocina histórica, el ejemplo de cocina histórica mejor conservado hasta nuestros días de todas las cocinas de los grandes palacios reales de las capitales europeas, con unos 800 metros cuadrados de exposición, es decir lo que ocupan las estancias que podemos recorrer sin contar los que ocupan algunas dependencias que no se visitan como despensas, lavaderos, retretes, almacenes, armarios, vestíbulos.... que entre todos suman unos 2000.

















Suponer que en un gran palacio real no van a existir problemas de espacio es una ideal equivocada y resulta que he leído que cuando se le encargó al arquitecto Giambattista Sacchetti la continuación del grandioso proyecto de construir el nuevo palacio real sobre el solar del antiguo Alcázar de Madrid destruido por un incendio en la Nochebuena de 1734, proyecto encomendado en un principio a su maestro Filippo Juvara fallecido en 1736, este tuvo dificultades para el emplazamiento de la cocina regia pues tenía que albergar en el primer y segundo sótanos no solo los oficios de "casa y boca" sino también las Secretarías del Despacho, por lo que la escasez de espacio le obliga a dar prioridad a las oficinas disponiéndolas en el primero y emplazando las cocinas al segundo sótano, pero dada la poca luz y ventilación, y teniendo en cuenta la opinión de los jefes de los oficios, se vio forzado a disponerlas en la misma planta donde están actualmente.














La disposición actual de la Real Cocina en la parte oriental del Palacio Real se debe finalmente, después de los cambios que hizo Carlos III sobre el proyecto inicial, a las mejoras realizadas en 1861 durante el reinado de Isabel II cuando se instalaron según fueron concebidas originalmente por Sacchetti en 1748 y se acometieron en 1861 algunas obras ya que se habían quedado algo anticuadas en cuanto a hornos, fogones, calderas, estufas etc... poniéndolas al día según la influencia y gusto parisino. Posteriormente con los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII sufrió otras renovaciones y mejoras hasta 1930, año en el que se proyectaron otras obras que ya no llegaron a realizarse.

















Las cocinas del Palacio Real de Madrid se puede visitar desde octubre de 2017 ya que han sido restauradas por Patrimonio Nacional con diversas actuaciones durante dos años (rehabilitación de los espacios, restauración de gran parte del material expuesto, iluminación museística...) para convertirlas en exposición permanente. La visita no es guiada sino solo acompañada, aun así alguna cosa interesante siempre te cuentan, aparte de lo que informa el folleto y los paneles informativos, y se puede realizar de manera independiente de la visita del Palacio. Se puede comprar la entrada online o presencialmente si vas pronto, por 5 euros.

El recorrido de la visita a la cocina real, que dura unos 30 minutos aproximadamente, comienza en el Patio Central del palacio desde donde se accede a través de la escalera del Príncipe a la Galería del Ramillete o de persianas, de ahí se pasa a la portería de la cocina y desde esta a las dependencias más importantes donde veremos todos los utensilios y equipamiento de la cocina: la Cocina del Ramillete o de la Repostería, el Taller de Repostería, la Antecocina, Despensa o Sala de preparación, la Cocina grande o Sala de fogones y por último al Cuartón o Cava y Botillería.








Al final de la visita, en la tienda de recuerdos del palacio, compré el libro "La Real Cocina. Las cocinas del Palacio Real de Madrid. 1760-1931" escrito por José Luis Sancho, investigador de Patrimonio Nacional y editado con motivo de esta restauración. El libro describe perfectamente la interesante historia y el uso de esta cocina, que sufrió desde el principio cambios de emplazamiento, reformas y renovaciones. Merece la pena su lectura, lo poquito que he escrito aquí no son ni dos líneas de todo lo que en él se cuenta. Tiene además unas fotos preciosas, mejores que las mías, aunque yo también me he esforzado por sacarlas sin visitantes. No eramos muchos, unas veinte personas. Actualmente y desde el cese de la residencia regia en 1931 no se usa esta cocina. La última vez creo recordar que dijo el personal acompañante que fue en la que por el momento es la última boda real, la del actual rey Felipe VI, para emplatar ya que para cocinar cuando hay eventos que lo requieran se usan otras cocinas industriales que hay en otra planta del palacio.



REAL COCINA DEL PALACIO REAL DE MADRID

Dirección: Plaza de Oriente. Madrid
Horarios:
De octubre a marzo: todos los días de 10:15 - 17:00 h.
De abril a septiembre: todos los días de 10:15 - 19:00 h.

Días de cierre en 2019:
1  y 6 de enero, 1 de mayo, 12 de octubre y 25 de diciembre: cerrado en jornada completa
24  y 31 de diciembre: cerrado a partir de las 15:00

 Además de los cierres ya previstos, puede haber cierres adicionales motivados también por la celebración de actos oficiales que puede consultar en la lista de cierres por actos oficiales (www.patrimonionacional.es)

 Acceso visitantes: puerta de la explanada de la Almudena, esquina Calle Bailén.






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