Planeta Cereza

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sábado, 31 de marzo de 2018

Galletas de Pascua





Muchas veces me ocurre que entro o paso por alguna tienda, veo moldes, herramientas, ingredientes o cualquier otra cosa relacionada con la repostería, lo compro y luego se me olvida que lo tengo. Una cajita mona por si algún día la pongo en la composición fotográfica de alguna receta; un colorante de color violeta por si algún día hago flores de azúcar con forma de violeta; una cucharita, platito o tacita rosa por si algún día las uso para este blog, porque aquí en este blog predomina el color rosa, y no el violeta (claro, cómo me voy luego a acordar de las violetas !!) o un cortador en forma de huevo de Pascua por si algún día se me ocurre hacer galletas de Pascua. Y después ocurre también, por ejemplo, que se acerca la Pascua y no me acuerdo de que tenía un cortador de galletas con forma de huevos de Pascua y mucho menos de que alguna vez lo compré no sé ni donde.


A veces es o puede ser un problema de memoria, no digo que no, pero en alguna ocasión, como en esta, es que realmente tampoco me acuerdo nunca de los huevos de pascua hasta que, cercanos a esta festividad, empiezo a ver escaparates de algunas tiendas llenos de huevos y conejitos de chocolate. Este año podría haberme pasado justo eso, lo primero, que se me olvidase que tenía un cortador de galletas en forma de huevo que compré precisamente para hacer algún día las galletas de Pascua y tuviese que improvisar algo rápidamente porque me gusta hacer postres típicos o tradicionales en fechas señaladas, pero no, esta vez estaba al tanto porque hace poco, haciendo limpia en casa, encontré en un cajón una bolsa con varias cosillas que compré el año pasado en un viaje a la Alsacia francesa. En la Ruta por los pueblos floridos, o Ruta de los vinos de la Alsacia, que se suele hacer desde Colmar, y que hice (como para perdérsela !!) pasé por un pueblo precioso llamado Kaysersberg, precioso no, preciosísimo, y topé con una tienda muy chula "Pattyserie" donde compré muchos moldes y otros utensilios, diferentes de los que suelo tener a disposición en las tiendas que frecuento, "por si algún día !!". Allí compré entre otras cosas este cortador en forma de huevo con un conejillo en el centro. Es tan pequeño el cortador, y más aún el animalito, que me parecía difícil que este se marcase bien en la masa de la galleta a pesar de utilizar la receta de las galletas de encaje que sé que quedan con forma definida porque las he hecho muchas veces, así que lo he dejado para la decoración con fondant que llevan por arriba, y aunque ni el fondant ni la glasa son de mis decoraciones preferidas (es que no me gustan mucho), es tan sencillo de hacer que no ha quedado tan mal.







Incluso estando al tanto, como este año, para hacer algo antes de que llegara la fecha, hay que contar  también, como en cualquier entrada de recetas, con una cierta planificación: hay que tener la idea, preparar los ingredientes y disponer del tiempo necesario para la elaboración de las galletas, la edición de fotos, la redacción de la entrada etc... y entre unas cosas y otras lo mismo me daban las pascuas, o las uvas, como se dice. Yo siempre lo intento y si llego, llego, y si no tengo de Pascuas a Ramos para volverlo a intentar, pero estas las quería para regalar a mis hijos y mis "sobris" este Domingo de Pascua y los primeros, aun sabiendo de todos mis esfuerzos y del sprint final que hago para tenerlas listas en la fecha... al menor descuido que tenga en la cocina meten mano y me las intentan quitar. No creo que lleguen al Domingo, al menos que lleguen todas. Los sujeto un poco por aquello de que les digo que tengo que fotografiar la receta y de momento solo les doy las galletas más feas o alguna de las que se rompen. Y esta vez casi ni cuela. Normal, están tan buenas !!



GALLETAS DE CHOCOLATE Y CANELA


 Ingredientes:

- 425 gramos de harina común (he restado 25 gr. de los 450 por la incorporación del cacao)
- 125 gramos azúcar glass
- 150 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo (mejor grande)
- 2 o 3 cucharadas soperas de cacao puro en polvo sin azúcar (cacao Valor)
- 2 cucharadas soperas de Golden Syrup
- 1 cucharadita de canela
- Aroma o extracto de vainilla (dos cucharaditas de aroma Vahine)
- 1 chorrito de leche para ligar la masa si se necesita







La primera vez que hice este tipo de galletas utilicé la receta original de Bea Roque, las Doily Biscuit, que vienen en su libro y en su blog (que a su vez seguían la receta de Martha Stewart ) y que se diferenciaba un poco de mi receta de galletas de mantequilla pero que era más adecuada para este tipo de galletas que llevan algún tipo de dibujo que tiene que quedar marcado y bien definido. Como he contado, el cortador es muy pequeño y me parecía que el conejo no iba a quedar demasiado bien. Hice la prueba y así ha sido, no parecía un conejo, incluso en el fondant alguno parecía más un perrito o bicho raro que un conejillo porque se deformaron un poco al manipularlo estando muy blando. En estas galletas de Pascua, por no repetir las recetas que ya he publicado, he incorporado chocolate en polvo y y una pizca de canela pues me gusta mucho ese toque y esa combinación. Juro que las galletas salen bastante marrones, y si se quieren más oscuras se puede añadir algo más de chocolate, pero el las fotos salen algo verdosas. Es cosa de hacer las fotos con el móvil en vez de con la cámara fotográfica.


1. Tamizar la harina y el chocolate con un tamizador, cedazo o colador grande y reservarla.

2. Batir en un bol grande la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente algo blandita, hasta que esté cremosa. Añadir el azúcar glass y continuar batiendo un poco más rara que se integren bien.

3. Incorporar el huevo entero o ligeramente batido.

4. Añadir a continuación las dos cucharaditas del aroma de vainilla, que a mí me gusta más que el extracto o la pasta de vainilla, y las dos cucharadas de Golden Syrup. Si lo habéis usado alguna vez sabéis que es un sirope de azúcar invertido con sabor a caramelo. Si no lo encontráis hay recetas para hacerlo casero o se puede también sustituir por miel de caña o melaza y creo que también por sirope de ágave. Seguir batiendo para integrar.

5. Incorporar poco a poco la harina a una velocidad más baja. Yo aquí es donde tengo que cambiar a la amasadora porque mi batidora ya no puede según la masa se va haciendo más consistente. Suelo terminar amasando a mano.

6. Si la masa se queda algo seca, o como desmigada, echamos un poquito de leche para poder ligarla. Con mi amasadora no queda una bola redonda de masa, como si lo hicieras en otro tipo de aparato, así que continuo amasando un poquito y dando forma con la espátula primero y después con las manos.

7. Se puede dividir la masa en dos porciones y estirar con un rodillo cada una de estas entre dos papeles de hornear o se puede, como suelo hacer yo, dividir en dos o tres bolas y después de ahí hacer más porciones individuales y alisarlas cuando ya está algo refrigerada. Cada cual como quiera trabajar su masa. La masa debería quedar con un grosor aproximado de 0,5 cm. El secreto realmente es la temperatura de la masa y cuando se da con el punto justo salen perfectas.

8. Refrigerar durante una o dos horas para que la masa repose y se endurezca (no en exceso) o meter al congelador durante unos minutos.

9. Dar forma a las galletas con el molde o cortapastas que se elija. En estas galletas corté la masa con un cortador en forma de huevo y corté el fondant con otro, el del conejo, de un tamaño casi igual. La masa no debe estar demasiado dura porque si no no se marca bien el dibujo ni tampoco muy blanda porque se pierde la forma enseguida. Debe estar a una temperatura adecuada y se va viendo con la práctica. Volver a meterlas a la nevera para que no se pierda el dibujo y se quede bien fijado. salen como 35 galletas aproximadamente. Yo solo he decorado con el fondant rosa unas cuantas porque realmente me gustan más sin la capa de azúcar que me resulta muy empalagosa. Aun así unas y otras están bastante ricas.

10. Hornear con el horno precalentado a 175º durante 10-15 minutos según el grosor o el tamaño hasta que estén un poquito doradas. Estas, en concreto, han estado 12 minutos.

11. Cuando estén horneadas dejarlas enfriar en la bandeja durante 5 minutos y después pasarlas a una rejilla hasta que se enfríen del todo.

12. Conservar en un recipiente hermético. 






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viernes, 16 de febrero de 2018

1.78 - Janet Echelman





Llegué antes de que anocheciese para verla sin iluminar y me quedé por allí, haciendo tiempo, un buen rato hasta que se encendieron, por una lado, las luces de la ciudad, y por otro, los focos instalados en la misma plaza donde está instalada para llenarla de luz y color. No tenía pensado escribir una entrada sobre ella, estoy algo vaga y hacerlo así tan rápido, improvisadamente, no sé, me da la sensación de que se nota no haberla preparado nada y me incomoda un poco. Solamente quería hacer una visita rápida: llegar, verla, sacar un par de fotos, publicar la mejor en instagram, de paso compartirla también en facebook (así mato dos pájaros de un tiro) y comentar después con algunos amigos "yo también la he visto". Pero su contemplación me impactó y me fascinó a partes iguales y me puse, como no, a sacar fotos hasta que se me acabó la batería, y aquí ando en este momento compartiendo unas cuantas de ellas. Parecen todas iguales pero no, el emplazamiento, la instalación, su forma y su color cambiante dan para tomar decenas de instantáneas únicas desde cualquiera de los ángulos de la plaza y sobre cualquiera de los ángulos de la propia escultura.








Me encanta la ciudad, en principio cualquier ciudad, me encanta el arte y, por descontado, me encanta también el arte urbano contemporáneo, especialmente las instalaciones temporales o las obras efímeras con las que, en ocasiones, los espacios urbanos te sorprenden a cada paso. La escultura flotante que se puede ver estos días en la Plaza Mayor de Madrid, sobre la estatua ecuestre de Felipe III, tiene por nombre 1.78 y es obra de la artista estadounidense Janet Echelman. Tiene un tamaño considerable: 45 metros de largo por 35 de ancho y 21 de alto y está formada por una malla anudada y sujetada por cordones de nylon y compuesta por capas de fibra trenzada con UHMWPE, un polietileno de peso molecular ultra alto, aunque estos no son los únicos materiales o componentes de la instalación sino que la propia autora cuenta con los edificios, los cielos y la luz como partes integrantes de la obra. 









1.78 debe su nombre al devastador terremoto y posterior tsunami que tuvieron lugar en Japón en 2011, en concreto a los 1.78 microsegundos que fue el tiempo en el que se acortó la longitud del día al acelerarse la rotación de la Tierra por el desplazamiento de masa del planeta provocado por las vibraciones de tales acontecimientos físicos. Echelman, o Echelman Estudio, porque la artista considera su arte como un trabajo en equipo por lo que cuenta con la colaboración de un buen número de profesionales de distintos camposgeneró la forma ondulante tridimensional de la escultura utilizando grupos de datos científicos reales sobre la altura de las olas del tsunami a lo largo de todo el Océano Pacífico, y el concepto plasmado en ella por la artista es el de que todos estamos conectados entre los distintos sistemas naturales de la Tierra, "cuando un elemento se mueve, cualquier otro elemento se ve afectado", dice Echelman. La escultura, flexible y ligera, se mueve gracias al viento o al clima cambiante, e invita al transeunte a detenerse, a desconectar del bullicio y de la frenética actividad de la ciudad y a mirar hacia arriba para "contemplar una manifestación física de la interconexión de los opuestos: lo suave y lo duro, la tierra y el cielo, las cosas que dominamos y las fuerzas que están más allá de nuestro control". La obra no solo explora la interacción compleja con todos los sistemas que nos rodean sino que profundiza también en la interconexión con los ciclos del tiempo en diversas escalas y así la escultura, que forma parte de la serie Earth Time Series, en la que lleva trabajando ocho años, es una especie de "investigación artística" sobre la relación entre nosotros y el tiempo, tiempo que puede referirse a un solo día o a los cuatro siglos en los que la plaza, donde ha decidido instalarla, ha reunido a millones de personas para distintas actividades.  "En los últimos cuatrocientos años, la gente se ha reunido en la Plaza Mayor para presenciar corridas de toros e incendios de la Inquisición española. Hoy nos reunimos con el arte que explora nuestro concepto del tiempo para debatir ideas. Esta es una trayectoria esperanzadora para la humanidad ".









Madrid es una ciudad especial para Janet Echelman ya que fue la ciudad donde creó su primera escultura integrada con la arquitectura, la cual estuvo instalada en 2001 en el patio de IFEMA para la feria de arte contemporáneo ARCO. Ahora Echelman vuelve con esta preciosa escultura que ya estuvo suspendida en 2016 sobre el bullicio de Oxford Circus, en Londres, y que ahora ha invadido  el espacio aéreo urbano del centro de Madrid con motivo del IV Centenario de la Plaza Mayor. 1.78 se puede contemplar a cualquier hora del día, del 9 al 19 de febrero, en la Plaza Mayor de Madrid, pero es especialmente bonita por la noche y merece una visita para contemplarla. La instalación está  incluida en el programa de celebraciones del Centenario y es la última de las cuatro intervenciones del programa de arte urbano Cuatro Estaciones, la correspondiente a Invierno. "Cuatro Estaciones" trajo en primavera la instalación Graffiti con Luz del el artista francés Antonin Fourneau junto al  grafitero SUSO33; en verano acogió el Laberinto de Residuos del colectivo Luz Interruptus, y en otoño colocó una gigantesca explanada de cesped gracias al artista SpY. El programa Cuatro Estaciones, una de las iniciativas organizadas por el Ayuntamiento de Madrid en el marco de la programación cultural diseñada para celebrar el IV Centenario de la Plaza Mayor, nació con el objetivo de transformar la Plaza Mayor a través del arte urbano y, coincidiendo con el inicio de cada estación, convertir este espacio tan característico de la ciudad de Madrid en un "patio de recreo artístico para todos los públicos". 














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domingo, 24 de diciembre de 2017

Feliz Navidad







Sí esta noche tiene que ser una noche buena, la mañana no tiene por qué ser menos. Un desayuno especial para un día especial. Especial y delicioso. Del Red Velvet y de la cereza ya no queda casi nada, como del año que está terminando, y dentro de la taza solo ya queda el recuerdo. Habrá más años, y más bizcochos, y más momentos buenos, y espero seguir compartiéndolos con vosotros.

Felices Fiestas !! Que sean deliciosas y especiales. Disfrutad con vuestras familias y amigos. Salud, amor y felicidad para todos. Sed buenos  :-)


¡¡ FELIZ NAVIDAD !!




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sábado, 23 de diciembre de 2017

Bolas de Navidad





Esto que publico hoy pretendía ser una especie de tutorial sobre como realizar a mano preciosas bolas de Navidad de una manera muy sencilla, con unos retales de tela, cintas y sin costuras ni pegamento. Con la técnica de confección "patchwork" (trabajo de parches) en las que se unen diferentes tejidos cosiéndolos, se pueden hacer espectaculares creaciones para colgar del árbol. Hay algunas realmente preciosas. Estas que veis en las fotografías son algo parecido, de hecho en algunas sitios las llaman así  "bolas de patchwork sin costuras" pero más sencillas, pues el diseño es fácil de hacer y no llevan costura alguna, solo hay que elegir varias telas o tejidos, mas alguna cinta o cordón que contraste para adornar y tapar las juntas, adaptarlas al diseño que hayamos elegido para nuestra bola y ya está. Muy sencillo y muy fácil. Quizá el año que viene me atreva con algo más sofisticado.

Las Navidades pasadas hice un montón de bolas en color rosa, dorado y verde con las que hice la felicitación navideña de Planeta Cereza de 2016, podéis verla pinchando aquí si no la habéis visto o no la recordáis. Este año decidí hacer las bolas con el color rojo predominando, que es el color con el que siempre he decorado el árbol de Navidad en casa, y tengo tantas telas y cintas que debería haberme puesto ya en verano a hacerlas y no un par de días antes de sacar el árbol del trastero. La verdad es que se hacen en un periquete y aunque quería haber publicado el post ayer, porque suelo publicar los viernes, justo ayer, día 22 de diciembre, era el día en que otras bolas eran las protagonistas, las del bombo del sorteo de la lotería de Navidad y no quería quitarlas importancia e iba a estar pendiente todo el mundo de esas y no de las mías (  :-)  ) Total, en bajar al "todo a cien", ahora bazares chinos, y sacar un par de retales de telas que siempre tenemos rodando por casa, no se tarda nada. Todavía hay tiempo. Yo soy de las que todo lo de Navidad lo dejo para última hora.



 



Tengo muchas fotos y poco que contar. Creo que las fotografías son bastante ilustrativas sobre la técnica con la que se hacen. No voy a ir escribiendo el paso a paso debajo de cada imagen, por lo simple que es y porque se ve claramente el procedimiento, sino que voy a poner unas indicaciones generales. Estas dos bolas muestran un diseño muy sencillo a gajos, pero este se puede hacer algo más sofisticado o complicado con rombos u otras formas geométricas. A partir de aquí solo hay que dejar volar la imaginación y darle paso a la creatividad de cada uno.







Materiales:

- bolas de poliespán, porexpán o corcho blanco, de uno o varios tamaños
- telas o tejidos diversos (rasos, lamés, terciopelos, algodones, brocados, arpilleras...)
- cintas, cordones o similares
- cascabeles, campanitas, estrellitas o algún motivo navideños si se desea adornar con algo más
- un cuter, tijeras, alfileres, cuchillo sin puntas, gomas, rotulador para marcar....


En cualquier bazar chino encontramos bolas de poliespán de varios tamaños. Depende de lo que queramos hacer elegiremos unas u otras. En las bolas grandes podremos hacer más, y más fácilmente, las secciones que en las pequeñas. Algunas bolas tienen ya un hilo plateado para poder colgarlas, si no las encontramos o no nos gustan, al ser unas bolas que pesan muy poco, se les puede poner un cordón aparte metido un poco en la hendidura o sujetado con un alfiler, e incluso se puede alargar un poco la cinta que usemos para las juntas. 

En los bazares, o sino en mercerías o grandes almacenes, también se pueden encontrar, sobre todo ahora en Navidad, cintas anchas de las que véis en las fotografías, cuyo ancho permite forrar las secciones de la bola; cintas de colores, cintas brillantes, de pasamanería, cordones o cordoncillos, tiras de lentejuelas... Podemos aprovechar retales viejos que tenemos en casa, comprar alguna tela de motivos navideños... o utilizar cualquier cosa que se nos ocurra. Importante es que la tela no sea demasiado dura o tiesa y se pueda ajustar bien a la bola entre las hendiduras.

Dividiremos longitudinalmente la bola en  6 u 8 secciones o gajos y las marcaremos con un rotulador. Yo lo he hecho a ojo pero nos podemos ayudar con hilos o gomas. Con un cuter hacemos incisiones o surcos más o menos profundas a lo largo del dibujo marcado. Por esos surcos vamos a remeter las telas para forrar así la sección. Cortaremos trozos de tela variados un poco más grandes que la sección para que cubran el espacio que van a forrar y sobre un poco para meterla por el surco. Con la ayuda de un cuchillo sin punta, u otra herramienta similar, iremos introduciendo la tela sobrante por las ranuras teniendo cuidado para que la tela se ajuste bien y quede estirada. Esta es la forma con la que se fija y queda bien, no se sale, pero si nos encontramos alguna tela rebelde podemos utilizar un poco de pegamento. Conviene tener un patrón hecho y cortar muchos trozos de tela diferentes, así podremos ir visualizando combinaciones. 

Cuando tengamos toda la bola forrada, cogeremos cordones dorados, cintas de colores, cintas de pasamanería, cordones de fantasía, tiras de lentejuelas o lo que más nos guste y los pondremos sobre las juntas a nuestro gusto y criterio. Nos podemos ayudar para esto de alfileres que incluso se pueden dejar y no se notan. Con el propio cordón o cinta, o con un poco de cordón aparte, podremos hacer el asa para colgarlas. 

Las bolas de Navidad son un bonito detalle para regalar en estas fechas y es algo artesanal hecho por nosotros mismos con nuestras manos que seguro es bien recibido y agradecido.











  











¡¡¡ Felices y creativas fiestas !!!




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viernes, 15 de diciembre de 2017

Rincones. El Palacio de la Bolsa de Madrid







Siempre que voy con mi cámara de fotos a algún sitio que de antemano ya sé que me entusiasma, o sin más de pronto descubro uno nuevo que de una manera u otra acaba deslumbrándome, me ocurre en los dos casos lo mismo: hago demasiadas fotos. Da igual que sea uno de esos rincones favoritos que frecuento mucho o poco, y en este caso ya voy preparada para buscar nuevos detalles que capturar, o bien que sea un lugar hasta ahora desconocido que me sorprenda gratamente, como fue lo que me pasó el mes pasado con este último rincón del año que publico hoy. Me dejo llevar por mi arrebato y luego sufro las consecuencias.

Hace unas semanas me invitaron a una visita privada a la Bolsa de Madrid y este precioso palacio neoclásico sede de la institución, precioso por dentro y por fuera, fue el objeto de mis innumerables disparos, disparos  fotográficos claro !! Muchos, muchísimos. Quizá no sean (no, quizá no, con seguridad) no sean necesarios, digo, tantos como los que tiré para intentar mostraros la belleza de este edificio tan emblemático de Madrid, con unas cuantas fotografías de las principales dependencias que se visitan y alguna otra de los muchos detalles que te puedes encontrar dentro: cristaleras, adornos, frescos, relieves, símbolos, objetos, lámparas..., nos podemos hacer una idea. Pero es que a mí se me va el dedo a la mínima y acabo realizando cientos de fotos por lo fácil que resulta en este mundo digital apuntar y disparar, una y otra vez, sin perder a la vez onda de lo que me van contando, que mi interés no solo es retratar todo lo que veo, sino también enterarme de todo lo que pueda. Y así, a lo tonto, como poco, cada vez que me entusiasmo o arrebato, hago unas 300 fotos aproximadamente de media porque ya que las hago de paso pienso: “si escribo 4 líneas, u 8, lo publico”. Pero pasa también que luego hay que descargarlas, verlas, quitar las malas, seleccionar las posibles, quitar repetidas, hacer de nuevo otra criba porque siguen siendo aun muchas, editar y retocar algunas, firmar todas.... y eso lleva su tiempo, un rato largo como suelo decir. Así que me pongo enseguida manos a la obra. Tengo fotos, tengo texto, sí, lo publicaré, ¿ pero... cuándo ? Solo he tardado poco más de un mes en montarlo.








Había un vecino de mi calle, cuando era pequeña, que trabajaba en la Bolsa y habitualmente le veíamos en la tele cuando conectaban (o salía la Bolsa) en el telediario. Era un señor fácilmente reconocible entre los muchos señores que hacían "corrillos" allí en las imágenes del Parquet en plena ebullición. Cuando salían las noticias de la actividad de la Bolsa siempre mirábamos en casa por si salía el vecino, del que nunca supimos nombre ni profesión, y por eso nos fijábamos mucho en lo que allí pasaba. A mí siempre me pareció que esto de las operaciones bursátiles que tenían lugar en la Bolsa era cosa de pelearse, muchos nervios, estres, tensiones...  que se daban de tortas comprando, vendiendo o haciendo negocios varios y por eso me resulta curioso el lema de la Bolsa: "Sin Paz no es posible el Comercio" (el proyecto del arquitecto Enrique María de Repullés tenía el lema "La paz protege a España y al comercio", frase que se puede ver en el techo del Salón de Cotizaciones).

El Palacio de la Bolsa de Madrid fue inaugurado por la Reina Regente Mª Cristina el 7 de Mayo de 1893. Su construcción fue aprobada en 1878 pero las obras no empezaron hasta 1886, por problemas económicos, en los terrenos cedidos por el Estado en la Plaza de la Lealtad. Antes de este emplazamiento y desde la creación de la Bolsa en 1831, la Bolsa tuvo varias sedes que iban cubriendo las necesidades de la institución bursátil según avanzaban los tiempos ("La primera sede en la Plazuela del Angel, esquina a la calle Carretas. En 1832 se traslada a la Casa de Filipinas, también cerca de la calle Carretas. En 1841 pasa al Claustro del Convento de San Martín y en 1846 al Monasterio de las Monjas Bernardas, en la calle de Alcalá. Sólo un año más tarde se vuelve a trasladar al Convento de los Basilios, en la calle Desengaño. En 1875 se emplazó en el edificio de la Aduana Vieja, en lo que se denominó la Plaza de la Bolsa").

Sobre la historia del edificio y de la institución, sobre el juego de la bolsa, los mercados, las cotizaciones... mi "guía particular" me contó muchas cosas muy interesantes. Algunas, las más anecdóticas podría ser capaz hasta de repetirlas aquí pero de las económicas...ni idea. Entre lo que aprendí del mercado de valores y de la historia de esta institución, entre todas las fotos que hice... se me pasó la mañana volando. El palacio es visitable y la visita guiada que se puede realizar al edificio suele tardar aproximadamente una hora. Yo tuve la suerte de poder estar mucho más allí, pero me hubiera quedado aun el doble de tiempo, o hasta el "toque de campana" que indicase mi salida :-)






La fachada.

"En el exterior hay que destacar su fachada principal, donde nos encontramos con 6 enormes columnas con capiteles de estilo corintio, como primer pórtico de acceso a un amplio vestíbulo de recepción a los visitantes. Por encima de las columnas, podemos ver un friso con el título ‘Bolsa de Madrid’ y por encima de él, el reloj y cuatro bajorrelieves con medallones que representan ‘La Industria’, ‘El Comercio’, ‘La Agricultura’ y ‘La Navegación’".











El Parquet o Salón de Contratación.

"Ocupa la nave central y principal del edificio donde, hasta la aplicación de la reforma de la Ley del Mercado de Valores de 1988, la contratación de valores se realizaba de viva voz, con la participación de agentes de cambio y bolsa, entidades financieras e inversores. La superficie vallada situada en el centro, era la utilizada para realizar las compras y ventas, a los gritos de ‘tomo’ (compro), ‘doy’ (vendo) y ‘vale’ (hecho). Esto sucedía en los llamados ‘corros’, cada uno de ellos compuesto por un sector de valores. Su duración era de 10 minutos y su comienzo y final se anunciaba mediante el sonido de una campana. El control del tiempo se llevaba a cabo por un reloj con tres esferas, situado en la parte alta de una columna, réplica de la existente en la Bolsa de Amsterdam, siendo ésta la primera Bolsa oficialmente instaurada en Europa en 1611. En la parte posterior del reloj hay una cuarta esfera, un barómetro, conocido como ‘El Barómetro Bursátil’, que marcaría la presión existente entre la oferta y la demanda".





















Salón de los Pasos Perdidos.

"El nombre se debe a las numerosas reuniones que se mantenían en él cuando la contratación se realizaba ‘de viva voz’ y el suelo estaba cubierto con una gruesa alfombra que amortiguaba los pasos de los visitantes. Además de sus lámparas, podemos admirar dos ‘Caduceos’ esculpidos en las paredes de sus fondos, enriquecidos con las ‘cuernas de la fortuna’, la ‘rueda de la industria’ y como a una referencia al mar, como señal de avance y progreso, varios aparejos náuticos: un ancla, un remo y un arpón.

A lo largo de la cenefa dorada que rodea el techo de vidrio, podemos observar la representación de la moneda única, instaurada por el gobierno en 1868, ‘la peseta’, en sus entonces tres versiones de oro, plata y cobre. Por una de sus partes, el salón nos permite asomarnos, por unos amplios ventanales, a cuanto pueda acontecer en el ‘Parquet’. Por la otra, nos permite entrar al que se conoce como ‘Saloncito de Fumadores’. Dentro de él, resaltan dos retratos de Alfonso XIII con uniforme de gala, así como una pintura de Luis Taverner en el techo, en la que aparece Mercurio, patrón de la Bolsa, en un entorno campestre".
















"Mirando hacia arriba desde el Parquet, iremos descubriendo a lo largo de todo el anillo inferior al techo de vidrio y por orden ascendente, los escudos y los nombres de los países con los que en 1893 España mantenía una mayor relación comercial. Por encima de ellos, se alternan los escudos de las provincias españolas, con unos bolsos dorados, que configuraban el escudo heráldico de la familia Van der Bourse de Brujas en Bélgica, que dieron origen a la denominación ‘Bolsa’ en diversos países latinos. En la parte superior a los ventanales con franjas doradas, que permiten pasar una la luz más cálida, similar a la solar, se puede ver la representación que Luis Taverner realizó de las económicamente más prósperas provincias españolas de la época, incluidas Cuba y Filipinas y representando en cada pintura, sus principales productos y actividades económicas".













Salón de Cotizar.

"Este espacio puede ser considerado la ‘joya’ del Palacio. Hasta el verano de 1989 y al finalizar cada sesión, se reunían en él los Agentes de Cambio y Bolsa, con el fin de proceder al cierre de la misma, elaborando el acta oficial que se facilitaba a los distintos medios de comunicación. Todo el mobiliario incluido en su interior procede de los tiempos de la inauguración del Palacio. A lo largo de sus paredes, en las que hay impresos multitud de ‘Caduceos’ dorados, destacan los retratos de las personas que han ido presidiendo la Institución: Síndicos-Presidentes primero y Presidentes de la Bolsa de Madrid después (sólo los dos últimos).

Es muy relevante pintura realizada en el techo del salón por Luis Taverner. El artista quiso plasmar la importancia del comercio para unir a los distintos pueblos del mundo. Para tal fin, representó con cinco mujeres a los cinco continentes, bajo la presidencia de Mercurio con un ‘Caduceo’ dorado en su mano, así como las artes y las ciencias, incluyendo instrumentos musicales, paletas de pintor, esculturas y un telescopio. Entremezclados a lo largo de la obra, figuran varios postes de telégrafo, que era el medio de comunicación más avanzado de la época y que permitía difundir de forma rápida la información procedente de las sesiones bursátiles.

En la mesa presidencial se encuentra una escribanía de plata elaborada hace décadas por un orfebre madrileño. En el otro extremo de la sala, se encuentra situado un gran reloj de madera con, igualmente, varias décadas de antigüedad".










PALACIO DE LA BOLSA

Plaza de la Lealtad, 1
28014 Madrid
Tel: +34 91 7095000 
infobolsamadrid@grupobme.es

- Visitas Individuales
Todos los Jueves a las 12.00 h.
Reserva para visitar el Palacio a través de la dirección de correo electrónico: visitas@grupobme.es
- Visitas de Grupos
Centros de Bachiller (colegios, IES, etc...)
Otros grupos: profesionales, universidades, centros de formación profesional, asociaciones, etc...
Horario: desde las 10.00 h., de Lunes a Viernes
Grupos de 30 personas como máximo
Edad mínima: 16 años 
- Actos y Conferencias
El Palacio de la Bolsa ofrece a empresas e instituciones la oportunidad de realizar sus eventos corporativos en un entorno único y de gran interés económico-artístico. Para ello cuenta con espacios emblemáticos como el Parquet,, el Salón de los Pasos Perdidos o el Salón de Cotizar. Además, también dispone de otras salas que, equipadas con la tecnología audiovisual más moderna, pueden cubrir todo tipo de convocatorias o eventos: seminarios, conferencias y congresos, reuniones de trabajo, entregas de premios, presentaciones de libros, almuerzos, cócteles y cenas de gala, ruedas de prensa, lanzamiento y presentación de productos...






Todas las fotografías pertenecen a Planeta Cereza. El texto entrecomillado que las acompaña está extraído de la página web de Bolsa de Madrid.


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