Planeta Cereza: noviembre 2017

viernes, 3 de noviembre de 2017

Gingerdead Men






Recibí el molde el día 29, las horneé el día 30 y las decoré el 31 a última hora. Por mucho que hubiese corrido, difícilmente iba a poder tener preparada la publicación de la receta de las galletas de jengibre para subirla la noche de Halloween,como me hubiese gustado, por hacer la gracia del día del miedo, porque al final, entre unas cosas y otras, todo te lleva un rato largo. Y aunque parece que hacerlo después ya no tiene mucha gracia, yo publico la receta de todas formas por si alguien toma nota aunque sea para el año que viene o para Navidad si no se quiere esperar tanto. Total, el muñeco de jengibre es una de las formas más típicas de las galletas navideñas caseras en muchas partes del mundo, y las navidades están a la vuelta de la esquina. Solo empleamos la parte de cortador del molde, sin estampar el dibujo de los huesos y listo: galletas de pan de jengibre de Navidad.

La receta de las terroríficas Galletas de Pan de Jengibre la he sacado del pequeño recetario que viene dentro de la caja del molde. El envase trae un mini folleto con tres recetas (galletas de azúcar, galletas de chocolate y galletas de pan de jengibre) y unos cuantos consejos para su elaboración en varios idiomas. Están traducidas al castellano pero con las medidas americanas en tazas y los grados Fahrenheit, así que no me ha quedado más remedio que adaptarla buscando las equivalencias para poder elaborar esta masa que, a decir verdad, no me ha encantado. 

Están buenas de sabor, " ¡¡ de muerte !!" diría, mejor y más delicada incluso que las de todas las galletas de jengibre que haya comprado alguna vez, que me parecen excesivamente fuertes y picantes, pero me ha resultado una masa muy pegajosa, demasiado blanda, nada que ver con otras que suelo hacer habitualmente y a las que tengo ya cogido el punto. Lleva en mi opinión demasiada mantequilla con respecto a la cantidad de harina y al enfriarse se queda muy dura y al calentarse demasiado blanda, lo que dificulta que se marque bien el dibujo o se corte sin que se pegue al cortador. Es una receta similar a otras de galletas de jengibre, o de jengibre y canela, que he visto en alguna que otra página pero probaré de todos modos, en otra ocasión, a volver hacer estos muñecajos con otra masa de las que yo suelo trabajar y decoraré con chocolate blanco, a ver que tal.

La decoración del esqueleto en color blanco la he realizado simplemente haciendo una glaseado con agua y azúcar glass y con una gota de colorante blanco. Como a mí los glaseados (a excepción del del donuts de azúcar) no me gustan mucho, pues no domino el tema y no me he molestado en exceso en que me quedasen unos huesecitos perfectos. Solo he tenido un poco de paciencia para aplicarlo con un pincel fino sin que se endureciese mucho. Ni domino el glaseado ni domino la manga pastelera, y nunca decoro nada con glasa real (royal icing) que queda mucho mejor que con la mezcla de agua y azúcar que yo he hecho y con la que algunos hacen maravillas. Muchas de las decoraciones de los típicos hombres de jengibre que vemos por Navidad (los botones, corbatas, ojos, boca...) están hechas con esta glasa y en alguna fotografía que he encontrado por la red he visto unos huesos muy logrados, casi con efecto 3D. Quizá algún día me ponga a ello y aprenda antes de que mis propios huesos sean los que acaben siendo devorados... por el tiempo.







The Gingerdead Man es una película de comedia de terror de hace unos años, también titulada "La galleta asesina" o "Dulce macabro", de la cual me he leído el argumento en la Wikipedia y me ha parecido terrorífico, pero terroríficamente malo, para incondicionales del género, supongo. Digo yo que aquí se habrán inspirado, los de la marca comercial del molde, para cambiar el nombre del hombrecillo de jengibre "The Gingerbread Man". El Hombre de jengibre es un cuento, de autor desconocido, muy popular en Estados Unidos donde también son muy populares la realización de las galletas de jengibre con multitud de formas de las cuales la humana es la más común. El cuento apareció publicado por primera vez en 1875, como The Gingerbread Boy, en la revista St. Nicholas Magazine. Hasta entonces era un relato popular que pasaba de generación en generación por tradición oral y que contaba la historia de una galleta de jengibre con forma humana horneada por una abuelita que al saberse con piernas sale corriendo rápidamente de su cocina y a la que nadie (ningún animal) es capaz de atrapar, hasta que se cruza con un zorro que se ofrece a ayudarle a cruzar el río, la galleta se fía de él y el lobo finalmente lo devora.


GALLETITAS DE PAN DE JENGIBRE.


Ingredientes:

- 360 gramos de harina de trigo (3 tazas y 1/4)
- 1/2 cucharadita de levadura Royal o polvo de hornear
- 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de canela en polvo
- 2 cucharaditas de jengibre en polvo
- 1/2 cucharadita de clavo en polvo
- 225 gramos de mantequilla ablandada (1 taza)
- 170 gramos de azúcar moreno (3/4 de taza)
- 1 huevo grande
- 100 gramos de melaza (1/2 taza)


1. En un bol mezclar bien los ingredientes secos: la harina tamizada, la sal, la levadura y las tres especias.

2. En otro recipiente grande, batir la mantequilla con el azúcar moreno, a velocidad media, durante unos 3 minutos. Agregar el huevo entero y la melaza. Yo no suelo comprar este ingrediente así que eché Golden Syrup, una especie de melaza clara que uso habitualmente cuando horneo otras clases de galletas (usé un poco menos de la cantidad indicada porque no tenía más). Seguir batiendo a velocidad media.

3. Ir añadiendo la mezcla de los ingredientes secos poco a poco hasta la totalidad, para que se vayan integrando bien, amasando a velocidad baja.

4. Dividir la masa en varias porciones, disponer entre dos hojas de papel de horno y estirarlas con el rodillo para darles el grosor deseado. Dejar enfriar en la nevera durante unos 30 minutos para que endurezca. Si la masa está demasiado dura será difícil marcar el dibujo del esqueleto. Templar primero durante unos minutos sin dejar que se caliente demasiado pues se volverá muy blanda, menos manejable y habrá que enfriarla otra vez.

5. Marcar primero el dibujo en la masa presionando por igual en todos los puntos. Es conveniente ayudarse de un poco de harina en la superficie de la masa para poder trabajar mejor y que no se pegue al molde. Una vez estampado el dibujo, cortar la galleta con la parte contraria del molde y disponer con cuidado en una bandeja de horno sobre una hoja de papel sulfurizado.

6. Hornear en el horno precalentado durante 10-14 minutos, depende del grosor, a 160-165º centígrados (325 ºF). Dejar enfriar sobre una rejilla y decorar una vez frías a gusto.









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